El mundo del ‘BigData’ llegó para quedarse

El mundo del ‘big data’ llegó para quedarse

c769dc508f2b0cbd843bb258163bb511_mAnte la oleada de transformaciones lo verdaderamente importante es reconocer el tipo de información que se espera capturar con los recursos tecnológicos disponibles en la actualidad, y la fórmula para lograr estandarizar los diferentes mecanismos de acceso y almacenamiento de esta información. Sobre todo cuando Internet y los diferentes sistemas dispuestos para tal fin están conformados por una gran cantidad de información basura que pone peso sobre el proceso de depuración requerido para realizar los análisis que se desean. Ello, desde la promoción de un contexto orientado a dilucidar el por qué, el cuándo, el quién y el cómo se recogerá y procesará esta información.

La nueva etapa en la que nos encontramos, por tanto, está marcada por el gobierno de los datos, donde la gestión que se hace de los mismos resulta clave para poder generar valor añadido que ayude, por ejemplo, al cumplimiento de unos objetivos corporativos o de índoles sociales o académicas.

Cuando el gobierno de los datos falla se puede perder el enfoque o la visión general que se requiere para el aprovechamiento de la ingente cantidad de información que podemos capturar a través del Big Data, ya que se produce un marco de descontrol de la gestión requerida para la producción de conocimiento. Por ello, resulta fundamental tener en cuenta lo hasta ahora expuesto para contribuir a la producción de un marco orientado, efectivamente, a la transformación digital del entorno donde nos encontramos laborando.

Facebook, Google y otras empresas marcadas por el pensamiento de flujos de información que hoy domina el ecosistema actual, nos ayudan a tener en claro que, más allá de las herramientas tecnológicas que hoy tenemos para el análisis y la visualización de los datos, recabados a través de Internet o desde nuestros propios sistemas de captura, lo verdaderamente importante es concertar correctamente las variables que describen la información a ser empleada para la construcción de los diferentes modelos predictivos que hoy resultan la base de lo que se ha dado en llamar business intelligence y el Internet de las cosas.

Resulta clave que tengamos claro, no solo a nivel empresarial, sino también desde el punto de vista educativo, el tipo de profesionales que hoy se requieren para justificar los niveles de gasto tecnológicos que muchas empresas y ámbitos organizacionales están llevando a cabo en la actualidad, con el fin de garantizar la formación y contratación de profesionales capaces de hacer ‘hablar’ a los datos y, sobre todo, contribuir a la promoción de un marco de pensamiento holístico en torno de la construcción del conocimiento a partir de la información captada desde las diferentes herramientas tecnológicas empleadas para ello.

Por tanto, hablamos de un marco profesional actual donde lo digital no solo marca un cambio de paradigma empresarial, sino la revisión de los programas formativos implantados para la generación de los profesionales que demandan los diferentes sectores productivos dispuestos en el país. Algo que aplica no solo a ámbitos de formación empresarial o tecnológica, sino a las ciencias sociales y humanísticas, las cuales también tienen mucho que aportar, especialmente cuando nos encontramos en plena fase de efervescencia, ante la creciente importancia que tienen los millennials en la transformación de nuestras sociedades y negocios.

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